Sobre mí

Ana Núñez Agudo

Me guían dos vocaciones que son una, y es que todo es COMUNICACIÓN. A la fotografía profesional, en la que cada imagen da la oportunidad de comunicar algo, se une mi querencia por la comunicación corporativa e institucional, ámbito en el que tengo una amplia experiencia.

La fotografía, mi pasión

Para mí la fotografía es un arte. Es parte importante de mi vida: es una pasión a la que me dedico con una actitud comprometida y entusiasta, y que comparto a través de mi espacio «El Jardín de Mab».

La Reina Mab, reina de las hadas relacionada con los sueños y las ilusiones, inspira mi proyecto fotográfico. Exploro con mi cámara la realidad que me rodea y el fondo que subyace. Mi trabajo ha sido presentado en varias exposiciones, como el III Encuentro Fugaz de Arte Contemporáneo, donde se exhibió mi obra La Huida, un ejemplo de mi interés por descubrir el arte que guarda cada imagen.

La comunicación, mi otra vocación

Cuento con casi 25 años de experiencia en comunicación corporativa e institucional enfocados principalmente en las áreas de educación, cultura, responsabilidad social y emprendimiento.

Entre los hitos más importantes de mi carrera profesional se cuenta mi desempeño como técnico de Comunicación en Banco Santander, donde trabajé durante 16 años como responsable de Comunicación de Santander Universidades y Sostenibilidad.

En la actualidad trabajo en el Gabinete del Rector de la Universidad de Alcalá, dedicada a discursos y mensajes.

Ana Nuñez El Jardín de Mab

«Una cáscara de avellana forma el coche elaborado por la ardilla, eterna carpintera de las hadas. En ese carro discurre de noche y día por cabezas enamoradas, y les hace concebir vanos deseos…» (La Reina Mab, según Mercutio, en Romeo y Julieta, de William Shakespeare).

El Jardín de Mab

Mi misión

Considero mi misión la captura del instante decisivo, parafraseando a Henri Cartier-Bresson. Me refiero a ese momento que no se repetirá: que está lleno de significado, de asombro, de la belleza de cada situación, cada persona, cada idea. Es una belleza única y entiendo que mi misión es indagar e innovar para descubrirla y retenerla con la cámara. Para crear, a través de la lente, historias visualmente hermosas y que conecten emocionalmente con quien las observa. Que inviten a ver y mirar. Quiero crear recuerdos que perduren en el tiempo.

Mi visión

Mi visión es que «El Jardín de Mab» se consolide como un referente de fotografía artística y sensible. Que mi cámara invite a las personas a sentirse seguras y libres para mostrarse como son, y que mi espacio contribuya y aporte un sentido a las situaciones que se presentan ante el objetivo. Cada sesión supone una búsqueda de la verdad para lograr imágenes que hablen por sí solas, que transmitan lo que trasciende a lo visual. Supone una oportunidad para encontrar la mejor versión de cada persona, de cada momento, del contexto. El objetivo es que el resultado supere, para bien, las expectativas.

Mis valores

En el centro de mi trabajo están el respeto, la empatía y la comprensión. Construir relaciones de confianza. Lograr la mejor fotografía posible requiere conectar con las personas, y entender las situaciones para encontrar el punto de vista idóneo: el que es capaz de enriquecer cada imagen y dar sentido. En «El Jardín de Mab» valoro la creatividad como una forma de exploración constante en la que se unen la intuición y las ideas. Y considero la profesionalidad como el estándar que guía cada sesión. Cada foto es el resultado de un proceso cuidadoso y lleno de dedicación.

La Reina Mab

La Reina Mab, reina de las hadas, inspira relatos, canciones y poemas desde más allá de la Edad Media. Han cantado su magia innumerables autores. Entre ellos se encuentra William Shakespeare, que adornó con un recuerdo a la “nodriza de las hadas” su ‘Romeo y Julieta’. Con su encanto embelesó a Rubén Darío para fantasear en su cuento ‘El velo de la Reina Mab’. Son muchos los creadores que se han rendido a los asombros y maravillas de Mab.

Para Mercutio, amigo de Romeo, la Reina Mab es diminuta como el ágata que brilla en un anillo. Pero su tamaño no condiciona su poder. Conduce su carro de cáscara de avellana a través de las caras de personas durmientes, a las que obliga a soñar y a cumplir sus deseos. Para Rubén Darío el carro está hecho de una sola perla y porta en él un velo formado de suspiros o miradas de ángeles: el velo de los sueños con los que se ve la vida de color de rosa. Es un velo que, cuando les envuelve, consuela a los artistas en sus decepciones, les da esperanza y llena su cabeza con el sol alegre.

Reina de las hadas, de los sueños, las ilusiones. A ella, que despierta mi imaginación y la pienso caminando sobre un rayo de sol, parafraseando a Rubén Darío, dedico mi espacio fotográfico. Se lo brindo a las hadas, las musas y los dioses que nos aman.

Mi trayectoria formativa

2024
2018
2000

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